viernes, 3 de diciembre de 2010

Ellos rockean mi mundo

Un camión de mudanza se estacionó frente a mi casa, seguido por un Mini Cooper celeste. Un hombre de baja estatura y calvo bajó del primer vehículo, abriendo el acoplado lleno de muebles, mientras que mis nuevos vecinos abandonaban su auto. Eran cuatro chicos de unos 22 o 25 años, muy atractivos.
No pude sacar mis ojos de uno en particular. Un joven de espalda ancha y gran altura, brazos bien formados y lleno de pecas, con cabellos rizados. Me acerqué más al vidrio de mi ventana, apoyando en él mis manos, soltando la cortina que sostenía. En un abrir y cerrar de ojos, el chico me estaba mirando, con una vista fría y sombría provocando que los bellos de mi brazo se ericen y que mi corazón se acelere.
Me escondí en mi habitación, tomé mi campera y salí en dirección a mi aula de clase, donde mi madre me enseñaba en forma particular.
Estaba realmente nerviosa porque era imposible que me hubiera visto desde la calle y además me sentí invadida porque su mirada, se metió en mí y me leyó los pensamientos (o al menos eso sentí)
Luego de las horas normales de clase, mi madre decidió tomar un receso. Me serví agua naranja y me abrí un paquete de galletitas mientras prendía el panel de televisión.
-La reciente banda McFLY se ha mudado al sector 9, donde grabarán su nuevo CD: “Above de Noise”, que saldrá a la venta el próximo…   
Noté que los chicos de la banda de música eran muy parecidos a los que se habían mudado.
A la noche no pude dormir ya que tenía muchas dudas sobre McFLY, porque todo lo que los rodeaba era extraño.
Durante un rato largo se escuchaban golpeteos insoportables provenientes de la casa vecina, por lo que decidí investigar. Salí despacio de mi casa, busqué una ventana abierta o por abrir y entré sin ningún problema. Caminé por varios pasillos y murmullos indescriptibles iban creciendo, hasta que en una puerta se detuvo. Apoyé mi dedo en el escáner de huellas y la puerta se abrió, mostrándome un cuarto oscuro.
-Luz- susurré y se prendieron las luces.
Una camilla e instrumentos de operación se encontraban  en el medio de la habitación, sobre una pared se encontraban cadenas que chorreaban sangre. De nuevo mi corazón estaba a mil por hora. Mis piernas tardaron en responder y cuando me di vuelta sobre mí misma me choqué con una pared de carne y hueso. Eché un grito ahogado y él solo me tomó de los brazos y comenzó a arrastrarme.
Me desperté dos horas después, acostada sobre una cama, llena de moretones y con un fuerte dolor punzante. Debía escapar de ahí, era imposible saber qué harían conmigo. Salí de la habitación en puntas de pie.
-¿Qué crees que debemos hacer con ella?
-Ser sinceros.
-Hay que matarla
-Sabe demasiado
-¡No! ¿Cómo le vamos a explicar a los superiores la muerte de otro humano?
Lágrimas comenzaron a fluir de mis ojos.  
-No se van a enterar, es algo mínimo.
-Se enteran de todo.
-Puede llegar a poner en peligro nuestra estadía en la Tierra.
-Yo soy el que está a cargo de esta misión, le vamos a decir la verdad, nos puede ayudar tener un humano de nuestro lado.
-Se acaba de levantar.
-Andá a buscarla, Danny.
-¿Qué te hace pensar que va a estar de nuestro lado?
-Somos los buenos.

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